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jueves, 15 de febrero de 2018
domingo, 28 de enero de 2018
LA NOBLEZA DE SANGRE: LOS HIDALGOS
http://cadenaser.com/programa/2015/09/24/ser_historia/1443086543_384668.html
La sociedad estamental
Desde la Edad Media hasta la Constitución de Cádiz de 1812, la sociedad era una sociedad estamental. Los tres estados que la formaban eran el estado noble, el clero y el estado llano o pecheros.
Por su nacimiento, cada individuo pertenecía al estado noble o el estado llano. Si recibía órdenes religiosas se integraba en el clero. El hecho de pertenecer a uno u otro estamento significaba tener obligaciones y derechos distintos, regirse por distintos fueros o leyes.
Después de 1812, liquidado el Antiguo Régimen, se produjo la confusión de estados iniciando la supresión de toda clase de diferencias en los derechos de los ciudadanos: “En los negocios comunes, civiles y criminales no habrá más que un solo fuero para toda clase de personas”. Lo que no se abolió fue la propia condición de noble, reconocida en el ordenamiento constitucional como prerrogativa de honor, sin ninguna otra consecuencia legal.
La hidalguía
Según la definición contenida en Las Partidas del rey Alfonso X el Sabio, “Hidalguía es nobleza que le viene a los hombres por linaje …” y “ por eso les llamamos hijosdalgo que quiere decir tanto como hijos de bien …” . Así, la hidalguía es la nobleza de sangre, la que se tiene por ser hijo, nieto, bisnieto, descendiente en fin de quienes fueron hidalgos desde tiempo inmemorial.
La denominación de hidalgo es la habitual en Castilla y Navarra. En el Reino de Aragón se utilizó con más frecuencia la denominación de infanzón. En Cataluña y Valencia existen otras formas de nombrar a los nobles como por ejemplo Generosos, Donceles, Hombres de paratge, Ciudadanos de inmemorial, etc.
Los valores de la hidalguía
Los valores de la hidalguía, los que guiaban el modo de vida y conducta de los hidalgos y que constituían una referencia para toda la sociedad eran semejantes a los del ideal caballeresco, tales como honor, honradez, valor, lealtad, generosidad, templanza y servicio, con vida y hacienda, a su nación y a su rey.
Los hidalgos tenían como principales obligaciones, aparte de llevar una vida acorde con los valores citados, la de acudir a la guerra con armas y caballo, a su costa, al ser llamados por el Rey y la de asistir a los Reyes desempeñando los cargos de milicia, justicia o gobierno en sus localidades o concejos. Carlos IV decía refiriéndose a las necesidades militares, especialmente con ocasión de guerras, que “no relevo a los hijosdalgo de mis Reinos de la obligación de presentarse voluntariamente ... en lo cual me daré por bien servido, y lo espero de su honor y obligaciones.”
Tiempo atrás, los Reyes Católicos declaraban “…deben ser favorecidos los Hijosdalgo por lo Reyes, pues con ellos hacen sus conquistas, y de ellos se sirven en tiempo de paz y de guerra, y por esta consideración les fueron dados privilegios …..”
Entre los privilegios concedidos a los hidalgos estaban la exención de determinadas contribuciones y servicios, no poder embargarles la casa, las armas o el caballo, tener cárcel propia, no podían ser sometidos a tormento, no ser condenados a la horca ni a otra muerte considerada infamante, el derecho a portar armas, etc. En cuanto al Ejército, especialmente con los Borbones, se dictaron normas que favorecían o exigían ser hidalgo para acceder a plazas de cadete e ingresar en los colegios y academias militares.
Lugares de residencia de los hidalgos
Además de los padrones de vecinos de los concejos, distinguiendo quien era hidalgo y quien pechero, se dispone de censos generales de población. El primero de la edad moderna es el de Castilla, de 1591 y los últimos, para toda España de la segunda mitad del siglo XVIII. En el ordenado por el Conde de Floridablanca en 1787, la población española era de 10.409.879 personas, de las cuales 480.589 eran hidalgos, lo que supone un porcentaje del 4,61%. Coinciden todos los censos en que los hidalgos residían sobre todo en Asturias, Cantabria, León, Burgos, Vizcaya, Guipúzcoa y valles del norte de Navarra. En algunas de estas zonas el porcentaje de hidalgos superaba el 60% de la población. A medida que nos desplazamos hacia el sur estos porcentajes decrecen mucho llegando en 1787 a menos del 2% e incluso del 1% en Extremadura y Andalucía. En Aragón el porcentaje era del 1,5%, en Navarra del 11,1%, en el reino de Valencia del 0,14% y en el Principado de Cataluña del 0,16%.
Oficios de los hidalgos
La situación económica y el desempeño de oficios por los hidalgos era muy diversa. No existe relación directa entre la posesión de la hidalguía y la riqueza. En el norte, en donde el porcentaje de hidalgos era tan alto, los encontramos desempeñando toda clase de oficios (carpintero, molinero, labrador, pastor, etc.) sin menoscabo de su hidalguía. En algunos padrones junto a la calidad de hidalgo podemos leer “pobre de solemnidad”.
Pleitos de Hidalguía
Cuando un hidalgo necesitaba probar su condición de tal debía presentar su demanda ante los tribunales que en cada reino tenían competencia sobre cuestiones de hidalguía. En Castilla la Sala de los Hijosdalgo de la Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, en Navarra el Consejo Real y la Real Corte, en Aragón el Justicia y la Real Audiencia, etc. Si la sentencia le era favorable obtenía la Real Ejecutoria de Hidalguía, con lo que ya nadie, en ningún lugar, podía poner en cuestión su hidalguía.
La sociedad estamental
Por su nacimiento, cada individuo pertenecía al estado noble o el estado llano. Si recibía órdenes religiosas se integraba en el clero. El hecho de pertenecer a uno u otro estamento significaba tener obligaciones y derechos distintos, regirse por distintos fueros o leyes.
Después de 1812, liquidado el Antiguo Régimen, se produjo la confusión de estados iniciando la supresión de toda clase de diferencias en los derechos de los ciudadanos: “En los negocios comunes, civiles y criminales no habrá más que un solo fuero para toda clase de personas”. Lo que no se abolió fue la propia condición de noble, reconocida en el ordenamiento constitucional como prerrogativa de honor, sin ninguna otra consecuencia legal.
La hidalguía
Según la definición contenida en Las Partidas del rey Alfonso X el Sabio, “Hidalguía es nobleza que le viene a los hombres por linaje …” y “ por eso les llamamos hijosdalgo que quiere decir tanto como hijos de bien …” . Así, la hidalguía es la nobleza de sangre, la que se tiene por ser hijo, nieto, bisnieto, descendiente en fin de quienes fueron hidalgos desde tiempo inmemorial.
La denominación de hidalgo es la habitual en Castilla y Navarra. En el Reino de Aragón se utilizó con más frecuencia la denominación de infanzón. En Cataluña y Valencia existen otras formas de nombrar a los nobles como por ejemplo Generosos, Donceles, Hombres de paratge, Ciudadanos de inmemorial, etc.
Los valores de la hidalguía
Los valores de la hidalguía, los que guiaban el modo de vida y conducta de los hidalgos y que constituían una referencia para toda la sociedad eran semejantes a los del ideal caballeresco, tales como honor, honradez, valor, lealtad, generosidad, templanza y servicio, con vida y hacienda, a su nación y a su rey.
Los hidalgos tenían como principales obligaciones, aparte de llevar una vida acorde con los valores citados, la de acudir a la guerra con armas y caballo, a su costa, al ser llamados por el Rey y la de asistir a los Reyes desempeñando los cargos de milicia, justicia o gobierno en sus localidades o concejos. Carlos IV decía refiriéndose a las necesidades militares, especialmente con ocasión de guerras, que “no relevo a los hijosdalgo de mis Reinos de la obligación de presentarse voluntariamente ... en lo cual me daré por bien servido, y lo espero de su honor y obligaciones.”
Tiempo atrás, los Reyes Católicos declaraban “…deben ser favorecidos los Hijosdalgo por lo Reyes, pues con ellos hacen sus conquistas, y de ellos se sirven en tiempo de paz y de guerra, y por esta consideración les fueron dados privilegios …..”
Entre los privilegios concedidos a los hidalgos estaban la exención de determinadas contribuciones y servicios, no poder embargarles la casa, las armas o el caballo, tener cárcel propia, no podían ser sometidos a tormento, no ser condenados a la horca ni a otra muerte considerada infamante, el derecho a portar armas, etc. En cuanto al Ejército, especialmente con los Borbones, se dictaron normas que favorecían o exigían ser hidalgo para acceder a plazas de cadete e ingresar en los colegios y academias militares.
Lugares de residencia de los hidalgos
Además de los padrones de vecinos de los concejos, distinguiendo quien era hidalgo y quien pechero, se dispone de censos generales de población. El primero de la edad moderna es el de Castilla, de 1591 y los últimos, para toda España de la segunda mitad del siglo XVIII. En el ordenado por el Conde de Floridablanca en 1787, la población española era de 10.409.879 personas, de las cuales 480.589 eran hidalgos, lo que supone un porcentaje del 4,61%. Coinciden todos los censos en que los hidalgos residían sobre todo en Asturias, Cantabria, León, Burgos, Vizcaya, Guipúzcoa y valles del norte de Navarra. En algunas de estas zonas el porcentaje de hidalgos superaba el 60% de la población. A medida que nos desplazamos hacia el sur estos porcentajes decrecen mucho llegando en 1787 a menos del 2% e incluso del 1% en Extremadura y Andalucía. En Aragón el porcentaje era del 1,5%, en Navarra del 11,1%, en el reino de Valencia del 0,14% y en el Principado de Cataluña del 0,16%.
Oficios de los hidalgos
La situación económica y el desempeño de oficios por los hidalgos era muy diversa. No existe relación directa entre la posesión de la hidalguía y la riqueza. En el norte, en donde el porcentaje de hidalgos era tan alto, los encontramos desempeñando toda clase de oficios (carpintero, molinero, labrador, pastor, etc.) sin menoscabo de su hidalguía. En algunos padrones junto a la calidad de hidalgo podemos leer “pobre de solemnidad”.
Pleitos de Hidalguía
Cuando un hidalgo necesitaba probar su condición de tal debía presentar su demanda ante los tribunales que en cada reino tenían competencia sobre cuestiones de hidalguía. En Castilla la Sala de los Hijosdalgo de la Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, en Navarra el Consejo Real y la Real Corte, en Aragón el Justicia y la Real Audiencia, etc. Si la sentencia le era favorable obtenía la Real Ejecutoria de Hidalguía, con lo que ya nadie, en ningún lugar, podía poner en cuestión su hidalguía.
martes, 26 de diciembre de 2017
LA LEYENDA DE LA MUERTE DE FAVILA
La leyenda de la muerte de Favila acabó formando parte de ese mito. Cuenta Fray Prudencio de Sandoval en ‘Historia de los cinco obispos’(1639): "Como el rey D. Favila fuese venido a esta vega, o cerca de Santa Cruz. Una gran cabalgada de moros que habían entrado a correr aquellas montañas teniendo sus tiendas en el campo cerca de la ermita que digo de Santa Cruz sin quitarse el saco de malla que traía con el pavés (escudo oblongo que cubre casi todo el cuerpo) en la mano y la espada en la cinta, quiso ir a montería. Su mujer la reina Froiliuba, dándole el corazón saltos con temor de algún mal suceso, porfiaba con el rey que se desarmase, que venia cansado de pelear y que dejase por aquel día la caza. Tirábale del faldón de la ropa pidiéndole con lágrimas y palabras de amor que se apease. El rey porfiaba en ir y tomando un azor en la mano se despidió de la reina; y ella con mucho sentimiento le abrazó y besó, quedando muy lastimada por los secretos anuncios que le daba el alma”.
| Capitel que representa la muerte de Favila (San Pedro de Villanueva) |
La historia continua: El rey subió por un monte que está cerca de la vega, que se llama sobremonte al lugar de Helgueras, metióse en un vallecillo que hace ese monte y yendo sólo se topó con un oso; osada y atrevidamente, soltando el pájaro que llevaba echó mano de su espada y embrazó el pavés, cerró con el oso dándole una estocada por los pechos o hijadas, más no bastó en quitar al oso que no se abrazase con el rey, y le hiriese hasta matarle sin tener quien le ayudase. En el lugar donde los suyos le hallaron muerto está hoy una cruz."
Ese lugar está en la aldea de Llueves, cerca de Cangas de Onís. Allí una piedra recuerda el supuesto suceso. Lleva una inscripción escueta pero elocuente: “Un oso mató aquí al rey Favila”.
ASESINATOS EN EL REINO DE LEÓN....INVESTÍGALOS
-Uno de los primeros y más sonados fue el (presunto) asesinato de Sancho I de León, “el Craso” ("El Gordo" en román paladino, vaya), que fue rey del 956 al 958 y nuevamente del 960 al 966. En el primer periodo fue muy impopular por su extrema obesidad (no podía ni montar a caballo ni “folgar” con mujeres), por lo que tuvo huir y renunciar al trono. Le “curaron” en Córdoba con una dieta muy severa y (se dice) cosiéndole la boca. Con su nuevo tipín y con ayuda de tropas musulmanas fue repuesto en el trono leonés en el 960. Pero seis años más tarde fue envenenado con una manzana por el noble gallego Gonzalo Menéndez. Su muerte supuso un momento de debilidad para el reino de León, porque fue sucedido por su hijo Ramiro III, que apenas tenía cinco años, con las consiguientes luchas por la regencia, etc.
- Otro posible asesinato fue el de Favila, que gobernó entre los años 737 y 739 y murió prematuramente, según cuenta la leyenda por un enfrentamiento con un oso. No obstante, es posible que la muerte del rey Favila fuese un asesinato político, como habría otros en este reino más adelante. También se baraja que la lucha con el oso fuese un rito de virilidad, una de las pruebas de valor exigidas a la nobleza de la época. Favila fue un gran amante de las cacerías, lo cual hace más verosímil la historia que cuenta que fue despedazado por un oso. Dado que durante su reinado los árabes guerreaban en Francia, el rey astur descuidó los asuntos de estado.
- Otro posible asesinato fue el de Favila, que gobernó entre los años 737 y 739 y murió prematuramente, según cuenta la leyenda por un enfrentamiento con un oso. No obstante, es posible que la muerte del rey Favila fuese un asesinato político, como habría otros en este reino más adelante. También se baraja que la lucha con el oso fuese un rito de virilidad, una de las pruebas de valor exigidas a la nobleza de la época. Favila fue un gran amante de las cacerías, lo cual hace más verosímil la historia que cuenta que fue despedazado por un oso. Dado que durante su reinado los árabes guerreaban en Francia, el rey astur descuidó los asuntos de estado.
Pero si hubo un siglo pródigo en magnicidios, ése fue el siglo XI:
-Alfonso V, el de los buenos fueros, murió en 1028 en el asedio a la ciudad portuguesa de Viseu, por un flechazo de un ballestero moro, mientras el rey estaba paseándose alrededor de la muralla en mangas de camisa.
-En ese mismo año ocurrió el asesinato del infante don García por los Vela. García Sánchez, descendiente del famoso Fernán González, era el heredero del condado de Castilla. Era el prometido de la infanta doña Sancha, la princesa del reino de León, y vino a casarse a la capital en 1028. Poco antes de la boda fue asesinado por la familia de los Vela. Este magnicidio fue de gran trascendencia, porque provocó que Castilla se quedara sin conde, y que ese territorio quedara en manos del reino de Pamplona durante varios años.
-Vermudo III, rey de León, murió en batalla contra su cuñado Fernando, conde de Castilla, en 1037. Murió de una forma un tanto... peculiar, porque su caballo, “Pelayuelo”, era demasiado veloz y llegó el primero (y en solitario) a la línea enemiga. Su muerte provocó que el reino pasara a manos de su cuñado, que sería conocido como Fernando I.
-También en este siglo sucedió el asesinato de la condesa Doña Sancha: era una de las condesas más poderosas y ricas del reino de León. A la muerte de su única hija, Elvira, la condesa decidió donar una gran parte de sus bienes a la iglesia de Santa María (lo que hoy es la Catedral), en el año 1040. Sus sobrinos vieron como la herencia de la “tía rica” se esfumaba y uno de ellos en venganza la asesinó. La historia aparece contada en plan cómic en los relieves del sarcófago de Sancha en la Catedral, en la capilla de la Virgen Blanca. Posteriormente el sobrino murió al caerse del caballo en el que huía. Fue un asesinato muy comentado y famoso en la época.
-De todas formas, el magnicidio por antonomasia en la historia del reino de León fue el llevado a cabo por Vellido Dolfos en la persona de Sancho II en 1072. A este tema ya le he dedicado toda una serie de artículos: v.g., 1, 2, 3, 4.
-Otras muerte que tuvo mucha importancia para el devenir del reino de León fue la de Enrique I, que fue rey de Castilla en 1214 al suceder a su padre Alfonso VIII (ó I de Castilla), cuando sólo tenía 10 años. Murió tres años más tarde en un extraño accidente durante un juego, lo que permitió que reinase su hermana Berenguela, que fue la artífice de la unión de las coronas de León y de Castilla 13 años más tarde. La verdad es que fue un "accidente" demasiado oportuno, pero tendremos que quedarnos con esa versión.
EL ASESINATO DE LA CONDESA DOÑA SANCHA
el asesinato de la condesa Doña Sancha: era una de las condesas más poderosas y ricas del reino de León. A la muerte de su única hija, Elvira, la condesa decidió donar una gran parte de sus bienes a la iglesia de Santa María (lo que hoy es la Catedral), en el año 1040. Sus sobrinos vieron como la herencia de la “tía rica” se esfumaba y uno de ellos en venganza la asesinó. La historia aparece contada en plan cómic en los relieves del sarcófago de Sancha en la Catedral, en la capilla de la Virgen Blanca. Posteriormente el sobrino murió al caerse del caballo en el que huía. Fue un asesinato muy comentado y famoso en la época.

esta historia está representada en el frontis de la urna: la condesa ofrece el templo a la Virgen de Regla; a continuación unos sicarios la asesinan y el sobrino, a caballo, presencia el crimen; al final, el sobrino cae del caballo, su pie queda enganchado en el estribo el animal lo arrastra y le causa la muerte, recibiendo así castigo el asesino.
lunes, 21 de marzo de 2016
CARACTERÍSTICAS DE LA NOBLEZA
La NOBLEZA era un grupo social al que se pertenecía por nacimiento y
linaje, pero el noble o caballero debía confirmar dicha pertenencia
"viviendo noblemente", es decir, con el manejo de la espada. El
ejercicio de las armas definía al caballero medieval,
su función guerrera lo situaba en la cúspide social. La Iglesia había
ayudado a reforzar el carácter guerrero y militar de la nobleza
legitimando su monopolio de la violencia: mientras el clero rezaría por
la humanidad, los caballeros la defenderían y los plebeyos trabajarían
para que todos pudieran comer.
Se suponía, en teoría, que la finalidad de la nobleza no era pelear por
placer ni por poder, sino en defensa de los otros dos estamentos y para
conservar el orden y la justicia. Dada su condición de protector, el
aristócrata estaba exento de los impuestos directos de capitación o
fogaje.
En la práctica, la nobleza empleó sistemáticamente la violencia en
defensa de sus intereses, enfrentándose en continuas luchas entre sí y
oprimiendo permanentemente a un campesinado del que dependía su sustento
económico. Para el caballero la violencia y la guerra era su razón de
ser y sus principales atributos eran la espada y, sobre todo, el
caballo. En la batalla, caballo y caballero eran inseparables; sin
montura, el caballero era simplemente un hombre, con ella era
considerado invencible. El noble ensalzaba continuamente la guerra, allí
se convertía en héroe, allí demostraba sus cualidades exclusivas:
valentía, arrojo, honor. El trovador Bertrand de Born, de noble origen,
hablaba así de sus sentimientos en la batalla:
Mi corazón se hincha de gozo cuando veo
fuertes castillos cercados, estacadas rotas y vencidas,
numerosos vasallos derribados,
caballos de muertos y heridos vagando al azar.
Y cuando las huestes choquen, los hombres de buen linaje
piensen sólo en hender cabezas y brazos,
pues mejor es morir que vivir derrotado...
Os digo que no conozco mayor alegría que cuando oigo gritar
<¡sus! ¡sus!> en ambos bandos, y el relincho de los corceles sin jinete,
y quejidos de <¡Favor! ¡Favor!>
¡y cuando veo a grandes y pequeños
caer en zanjas y sobre la hierba,
y veo a los muertos atravesados por las lanzas!
Señores, ¡hipotecad vuestros dominios, castillos y ciudades,
pero jamás renunciéis a la guerra!
Junto a sus armas, su armadura pesada
y costosa y su caballo, otros signos externos que permitían al
caballero diferenciarse del resto eran el lujo en la vestimenta y el
escudo heráldico, símbolo de su familia.
Para la nobleza el acontemiento bélico por excelencia fue la batalla
campal, el enfrentamiento total y a campo abierto de dos ejércitos. En
las batallas campales la carga de la caballería pesada protegida con
armadura y provista de lanza se consideró insuperable durante buena
parte de la Edad Media. De todos modos, el enfrentamiento directo y
masivo fue relativamente escaso en la etapa medieval. El riesgo de
derrota total era excesivo para ambas partes. Por ello, la GUERRA MEDIEVAL fue,
sobre todo, una sucesión de cercos de castillos y ciudades y un
permanente hostigamiento del enemigo a base de emboscadas y ataques por
sorpresa en territorio contrario (algaradas).
En los periodos de paz, el caballero continuaba preparándose para la
guerra: se entrenaba en el castillo y se dedicaba a la caza, una de sus
aficiones favoritas. Cuando quería medir fuerzas con sus iguales,
participaba en justas y torneos. Aunque no eran a muerte, estos
juegos eran tomados muy en serio y las posibilidades de caer heridos o
morir no eran remotas. Las justas eran combates individuales mientras
que los torneos eran enfrentamientos colectivos en los que podían llegar
a participar decenas e, incluso, centenares de caballeros que podían
caer prisioneros de sus opuestos y verse obligados a pagar costosos
rescates.
La propiedad de las tierras y rentas daban al noble el derecho a ejercer
su autoridad sobre todos los de sangre distinta en su territorio o feudo,
menos sobre el clero y los comerciantes de las ciudades libres. Las
rentas que recibía de los campesinos y los derechos o banalidades que
tenían sobre todos los habitantes de su feudo le permitían mantener los
importantes gastos derivados de sus obligaciones militares. La
residencia del señor resaltaba sobre las demás y tenían un claro
carácter defensivo: era el castillo.
No todos los nobles eran grandes señores. El caballero de rango inferior
carecía de las riquezas de duques o condes y con frecuencia solo
contaba con un castillo sin importancia y unas rentas limitadas. Por
debajo de él estaban los caballeros cuyo feudo era solo una casa fuerte y
una propiedad equivalente a poco más que la de un campesino. Algunos no
contaban con castillos ni feudos, vivían con su señor y éste les
mantenía.
Tanto los grandes señores como los simples caballeros, todos los nobles
estaban vinculados entre sí por relaciones sinalágmáticas o bilaterales:
las RELACIONES FEUDOVASALLÁTICAS. Eran relaciones entre hombres
guerreros y libres que se entretejían creando una red de fidelidades que
llegaban desde el simple caballero al gran duque, que a su vez sería
vasallo del rey.
Algunos grandes señores, como el caso del duque de Borgoña en Francia,
llegaron a contar con grandes ejércitos privados que consiguieron,
incluso, retar al poder real. Y es que en la Edad Media el monarca no
contaba con el monopolio de la coerción y la violencia. Los ejércitos
nobiliarios eran una característica medieval, como lo era también la
existencia de multitud de plazas fuertes y castillos en manos de la
nobleza que suponían el máximo exponente de su fuerza militar.
martes, 9 de febrero de 2016
LA SOCIEDAD FRANCESA EN VÍSPERAS DE LA REVOLUCIÓN: LA NOBLEZA
El estamento nobiliario lo componen 350.000-400.000, un 1,5 % de la población aproximadamente.
Es el NACIMIENTO el que asegura la pertenencia a este grupo, aunque también haya casos de ennoblecimiento por el Rey
- TIENEN GRANDES PRIVILEGIOS, especialmente HONORÍFICOS (un privilegio honorífico, por ejemplo poder llevar espada, tiene el significado de poner de manifiesto su condición a los ojos de los demás), FISCALES (exenciones de pagar impuestos) y JURÍDIOS (diferentes penas para los mismos delitos).
- No sólo tenían exenciones fiscales sino que recibían DERECHOS FEUDALES (censos en metálico, en especie, corveas en trabajo, banalités sobre el uso del molino, el horno o la fragua, etc.).
- Eran GRANDES PROPIETARIOS DE TIERRAS, en conjunto podían poseer 1/5 de las tierras.
- Detentaban, casi en exclusividad, los más importantes CARGOS POLÍTICOS Y MILITARES
La nobleza no era un grupo homogéneo, se pueden difereciar:
1) NOBLEZA CORTESANA. Unas 4000 personas. Viven en la Corte donde llevan una vida fastuosa, este tren de vida les lleva al endeudamiento. Tienen rentas de propiedades rurales, encomiendas...etc..
2) NOBLEZA PROVINCIANA. Su potencial económico era desigual. Muchos vivían arruinados, odiados por los campesinos a los que cobraban derechos feudales. Señala MATHIEZ que eran "una verdadera plebe nobiliaria" despreciada por la nobleza cortesana.
3) NOBLEZA DE TOGA. Son los que ostentan los cargos importantes de la administración, estos cargos se van haciendo hereditarios.
La ARISTOCRACIA FEUDAL ESTABA EN DECADENCIA, sus ingresos malamente cubrían sus gastos, por eso exigía la aplicación de los derechos feudales tradicionales. Así que los últimos años del Antiguo Régimen se caracterizan por una violenta REACCIÓN ARISTOCRÁTICA que pretendía poner en vigor derechos antiguos caídos en desuso (por ejemplo la exigencia de un tercio de los bienes de las comunidades rurales) o imponer otros nuevos. La subida de precios del siglo XVIII aceleró esta reacción aristocratica que despertó el ODIO DEL CAMPESINADO.
lunes, 8 de febrero de 2016
Lukas Furtenagel y el espejo de la muerte
Con el título de ‘Retrato de Hans Burgkmair y su esposa Anna’ (hacia 1529-1531), la pintura en cuestión es una obra del artista alemán Lukas Furtenagel,
y en el lienzo aparece representada la citada pareja, cuyos rostros
destacan como focos de luz sobre un fondo negro y unas ropas oscuras.
A
simple vista, resulta evidente que la pintura transmite una sensación
inquietante: la opresiva presencia del color negro, la mirada fija de
los retratados al espectador y su semblante serio y melancólico… Todo
nos transmite la idea de que algo no “marcha” bien. Una intuición que se
confirma cuando, al fijarnos con detalle en el espejo convexo que
sujeta la mujer de Burgkmair, descubrimos que en lugar de sus rostros, son dos pequeñas calaveras lo que aparecen reflejadas en su superficie.
Lukas
Furtenagel es un pintor prácticamente desconocido. De hecho, en la
actualidad tan sólo se conservan dos de sus obras: la pintura que se
conserva en el Kunsthistorisches de Viena, y un retrato póstumo que
realizó a Lutero el mismo día de su muerte, y que le representa en su
lecho, con los ojos cerrados.

Lukas Furtenagel y el espejo de la muerte
El
pintor alemán Lukas Furtenagel es prácticamente un desconocido y, sin
embargo, una de sus pinturas se expone junto a grandes obras de la
Historia del Arte en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Méritos no le
faltan, pues además de una enorme maestría técnica, la pintura esconde
un fascinante significado
viernes, 13 de noviembre de 2015
ESTADÍSTICAS EN ESPAÑA DE APELLIDOS
Entra en http://www.ine.es/daco/daco42/nombyapel/nombyapel.htm
La estadística de nacimientos, permite, a partir de la información recogida en el boletín estadístico de nacimiento, realizar estudios sobre los nombres de los recién nacidos.
La estadística de nacimientos, permite, a partir de la información recogida en el boletín estadístico de nacimiento, realizar estudios sobre los nombres de los recién nacidos.
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